lunes, 30 de mayo de 2011

Mi confrontación con la docencia

Soy Licenciada en Contaduría de profesión, con una maestría en administración con especialidad en mercadotecnia, tengo la fortuna de poder ejercer mi profesión de origen desde hace 10 años, e igualmente me siento bendita de Dios por tener a la par la maravillosa oportunidad de ejercer la docencia en el nivel medio superior desde hace 9 años, y es que mi sueño siempre fue llegar a ser maestra normalista, pero por circunstancias de la vida que parece que te obligan a cambiar de opinión, decidí tomar otro rumbo profesional, que de ninguna manera fue mala decisión, pues finalmente mi profesión como contadora me ha servido como trampolín de impulso y apoyo para hacer lo que más disfruto, ser maestra.
Puedo contarte que tenía un año de haber egresado del Tecnológico de Parral, cuando recibí una llamada ofreciéndome contrato para impartir algunas horas de clase en el Conalep plantel Parral, sobre elaboración de estados financieros, a lo cual debo aclarar que  incluso ya había  iniciado el semestre, y debido a que una de las maestras titulares había tenido la necesidad de renunciar a dichas horas frente  a grupo, pues había esa oportunidad para mí, eso me lleno de alegría e inmediatamente acepte. Afortunadamente pude arreglar mi horario de jornada laboral en el Hospital General Parral (donde soy la contadora), para en primer instancia poder acudir a dar clase al Conalep y luego seguir con dicha jornada. Al tener la oportunidad de leer los relatos de los compañeros en el foro académico, me doy cuenta de que tenemos herramientas maravillosas como nuestras profesiones, reconociendo con gran admiración a quienes incluso se han preparado en más de una carrera, y que complementan perfectamente nuestra actividad como docentes, claro que reconocemos la falta de preparación pedagógica, pero en esta época de constantes cambios, no nos resistimos a la constante actualización y aprovechamiento de capacitaciones que se nos ofrecen, como claramente lo es este diplomado,  para llevarnos a los niveles de competencias requeridos por las instituciones  en las que laboramos y  por lo que es más importante, de hecho, lo único verdaderamente importante, por nuestros propios alumnos.
Como la mayoría de nosotros, el primer día que me presente para impartir clase me moría de nervios, y hasta llegue a pensar que no sería competente, pero con el paso de los días me di cuenta de que no era así, bueno, esa es mi opinión,  y todo sucedió como lo imaginaba, entre exponer a los alumnos lo que sabes y dejar que ellos te muestren lo mucho que son capaces de asimilar, y aún más lo mucho que te transmiten, todos y cada uno de ellos, los que si quieren aprender y los que no, por lo que logras sembrar en ellos, que quizá no sea mucho, pero que les sirve para empezar a construir su propio conocimiento y experiencia profesional, e incluso de aquellos de los que logras bellas amistades, y de los alumnos que después de haber parecido ser el peor enemigo, luego llegas a ser buen consejero, si bien está escrito en la lectura “La aventura de ser maestro”, los alumnos no son enemigos, son seres esencialmente razonables.
Es mi costumbre dar apertura a la impartición de una asignatura estableciendo un encuadre, donde me presento dando una breve reseña de mi perfil y aclarando la importancia de la materia en su aplicación práctica y el lugar que ocupa en su retícula, luego me gusta aplicar algún a dinámica de reconocimiento, con la cual busco memorizar por lo menos sus nombres, y es que para mí es muy importe llamar a los alumnos por su nombre aunque sean 30 o más. Ya entrados en materia y al empezar la clase cada día, menciono el tema a tratar y el objetivo de que veamos ese tema, proporciono la teoría en copias para que la pasen a mano en su cuaderno, pues no me agrada que peguen copias, pues pienso que a veces ni escribiendo nos damos cuenta de que se trata, menos solamente pegando la información. Una de las estrategias que me gusta usar es la elaboración de cuestionario por el mismo alumno, con preguntas que me harán en clase frente a grupo y que les valdrá como participación (lo que les ayuda a mejorar su calificación), al mismo tiempo que se dan el lujo de aplicarme examen oral y yo tengo la oportunidad de explicar la clase de manera menos aburrida, creo. Siempre busco la aplicación práctica y paso a pizarrón a los alumnos que menos quieren, me interesa mucho saber sus deficiencias y exponer sus errores como un acierto, en el sentido de que nos dan oportunidad de darnos cuenta en que fallamos, antes del examen, y no después, siendo lo último muy riesgoso y costoso para ellos mismos. De hecho yo les doy la oportunidad de que ellos fijen las fechas de examen escrito, y cuando ya han sido muchas las oportunidades, opto por sugerirles el examen oral (realmente son los menos de las casos). No sé si hago demasiado mal, pero les tomo en cuenta la para su calificación la presentación de su cuaderno y portafolio de evidencia debidamente forrado, en buenas condiciones y con contenido total requerido, al igual que la puntualidad y asistencia en sus clases, esto lo hago porque pienso que la formación en las buenas costumbres como la disciplina, responsabilidad y compromiso son esenciales para la formación integral de profesionistas comprometidos con ellos mismos y  con nuestra sociedad, para beneficios de todos.
Los chicos que cursan la educación media superior, se encuentran en un periodo difícil lleno de toma de decisiones, lleno de fluctuaciones hormonales, que a menudo tienen mucho peso en sus reacciones, y por lo mismo también  están en un momento muy decisivo de su vida, por lo que es una maravilla poder ser una piedra de tropiezo que los pueda  hacer reflexionar, analizar, discernir y elegir.
Sin ánimo de ser soberbia, hoy por hoy me deleita encontrarme a alumnos(as), ya egresados, y que puedo saludar y    que me saludan con una sonrisa de amistad e incluso en ocasiones de agradecimiento, que además me buscan para consultarme sobre la profesión que nos ocupa o que me piden apoyo para llevar alguna de sus materias a nivel profesional, me deleita, porque eso me hace pensar que confían en mí y que soy una guía positiva en sus vidas, ¿quizá haya sido que supe ser, maestra?, la verdad, no lo sé, no estaría muy segura, pues volviendo al inicio, aún  no cuento con la suficiente preparación profesional para ser docente, y de ahí que reconozco que de igual manera, existen casos que han pasado por el aula, donde jamás hubo, ni hay, ni habrá empatía, pero claros estamos de que somos únicos e irrepetibles, y eso se traduce en, SOMOS DISTINTOS, me cuarta la felicidad no lograr más acercamiento y contacto, para poder ponerme en  los zapatos del otro (alumno) y entender sus ¿por qué? Y lograr la empatía, como decía una compañera, no poder rescatar de la deserción académica a las alumnas o alumnos que pasan por embarazos no deseados o matrimonios no planeados, ni planes de vida definidos, A lo anterior podemos agregar las dificultades que hay que sortear, como programas de estudio poco adecuados al entorno del alumno, cambios constantes los sistemas de calificación, recursos limitados en cuanto a infraestructura, grupos de alumnos demasiado numerosos, situaciones laborales poco favorables, etc., aún así hay que utilizar los conocimientos ya obtenidos en los cursos que hemos aprovechado y buscar sin titubear la motivación necesaria para que se  logre el proceso de enseñanza-aprendizaje y finalmente la aprobación de determinada asignatura o módulo. Es mi intención que así sea, y por ello lucho día con día con todas mis carencias y a pesar de mis múltiples ocupaciones como mujer, profesionista, ama de casa, madre, esposa y maestra.

1 comentario:

  1. Hola Luz
    Es excelente que puedas tanto ejercer tu profesión y empalmarla con ser docente, ya que en algunas ocasiones no existe esa oportunidad, por otra parte leo que eres una persona comprometida con tu profesión como docente y buscas que el alumno en verdad aprenda, la docencia requiere constante actualización, pero vas en el buen camino.
    Saludos.
    ¡Buen trabajo en tu blog!

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